SETZERONOUSIS
Miquel Àngel Delgado Abad, Arquitecte Tècnic col.legiat 7.096 BCN
domingo, 5 de julio de 2026
LISTA DE LECTURA 1ER SEMESTRE 2026
viernes, 16 de enero de 2026
EL MAL EJEMPLO DE LA ADMINISTRACIÓN
El mal ejemplo de la administración: edificios públicos sin mantenimiento y una ley que solo se exige al ciudadano
Por Miquel Àngel Delgado, Arquitecto Técnico
La normativa es clara: los edificios deben mantenerse. El Libro del Edificio, los planes de mantenimiento y las inspecciones periódicas no son recomendaciones, sino obligaciones legales. Sin embargo, basta con pasear por cualquier ciudad para comprobar una realidad incómoda: muchos edificios de la administración pública no cumplen aquello que se exige a los particulares.
Fachadas degradadas, cubiertas en mal estado, filtraciones, instalaciones obsoletas o cerramientos provisionales que se eternizan. Todo ello en edificios que deberían ser ejemplo de conservación, seguridad y buena gestión.
📘 El Libro del Edificio: obligatorio… para algunos
A los propietarios privados se les exige disponer del Libro del Edificio, conservarlo, actualizarlo y seguir las pautas de mantenimiento que contiene. Se les advierte —con razón— de que mantener es más barato que reparar, y de que la falta de conservación puede derivar en responsabilidades legales.
Pero ¿qué ocurre con los edificios públicos?
En muchos casos, el Libro del Edificio existe solo el día de la recepción de la obra. Después, se guarda en un cajón, no se actualiza y no se aplica ningún plan de mantenimiento sistemático.
La ley es la misma, pero la exigencia no.
🏛️ Edificios que se dejan envejecer
Escuelas, institutos, centros cívicos, polideportivos, edificios administrativos… Muchos de ellos funcionan durante años sin mantenimiento preventivo, esperando a que aparezca el problema grave: una gotera, un desprendimiento, una avería importante o una inspección que obliga a actuar de urgencia.
Se actúa tarde, mal y caro.
Lo que podría haberse resuelto con revisiones periódicas acaba convirtiéndose en obras de emergencia, adjudicaciones rápidas y presupuestos muy superiores a los que habría requerido una conservación adecuada.
💸 La gran diferencia: quién paga
Aquí aparece la única diferencia real entre un edificio público y uno privado:
las reparaciones de los edificios públicos las pagamos entre todos.
Cuando una comunidad de vecinos no mantiene su edificio, los costes recaen sobre los propietarios. Cuando es la administración quien no mantiene, el sobrecoste se socializa.
No hay una repercusión directa, ni un responsable claro, ni una penalización real por la falta de previsión.
El mensaje implícito es peligroso:
si la propia administración no mantiene sus edificios, ¿con qué autoridad moral exige al ciudadano que lo haga?
👷 El arquitecto técnico, también ausente
En la mayoría de edificios públicos no existe una figura técnica responsable del mantenimiento continuo. El arquitecto técnico aparece para redactar un proyecto de reparación cuando el problema ya es evidente, pero rara vez para planificar, revisar y prevenir.
Se confunde gestión con mantenimiento, y administración con conservación. El edificio envejece sin control técnico, sin seguimiento y sin criterio profesional.
🧱 Mantener no es un gasto, es una obligación
La administración debería ser la primera en entender que el mantenimiento:
- alarga la vida útil de los edificios,
- reduce el gasto público a medio y largo plazo,
- mejora la seguridad de los usuarios,
- y da ejemplo a la ciudadanía.
No se puede exigir cultura del mantenimiento mientras se practica la cultura de la reparación tardía.
El mantenimiento no es una opción ni un lujo.
Es una obligación legal, técnica y ética.
Y quien legisla debería ser el primero en cumplir.
Etiquetas: mantenimiento, edificios públicos, libro del edificio, arquitectura técnica, conservación, administración pública
viernes, 19 de diciembre de 2025
LECTURA ACTUALIZADA PRE-NAVIDAD 2025
Cuando el proyecto se convierte en un expediente: proyectar frente a justificar
Cada vez es más habitual que un proyecto deje de ser, en esencia, un ejercicio técnico y constructivo para convertirse en un expediente administrativo. El tiempo que antes se dedicaba a pensar soluciones, detalles y procesos de obra, hoy se consume en justificar normativas, rellenar tablas, adjuntar certificados y adaptar el mismo proyecto a múltiples criterios interpretativos.
No es una percepción aislada: es una realidad compartida por muchos técnicos.
📂 El proyecto como suma de documentos
Un proyecto actual no se mide por la claridad de sus soluciones constructivas, sino por el número de anexos que lo acompañan. Memorias energéticas, estudios acústicos, justificaciones de incendios, accesibilidad, residuos, impacto ambiental, cumplimiento municipal, declaraciones responsables… Cada apartado es razonable por separado, pero en conjunto han convertido el proyecto en una carga documental desproporcionada.
El resultado es paradójico: sabemos que el edificio se construirá bien, pero dedicamos más tiempo a demostrarlo por escrito que a definirlo técnicamente.
🏗️ Menos oficio, más justificación
El arquitecto técnico siempre ha sido la figura que une el papel con la obra. Sin embargo, hoy se nos exige justificar hasta el último centímetro antes de que exista la realidad física que permita contrastarlo.
Donde antes se resolvía un encuentro constructivo con criterio y experiencia, ahora se requiere:
- una tabla,
- una ficha técnica,
- un cálculo,
- y, a menudo, una aclaración posterior.
La técnica ha pasado a estar al servicio del expediente, y no al revés.
🏛️ Interpretar la norma: el verdadero proyecto
A esta situación se suma un factor especialmente desgastante: la interpretación. No basta con cumplir la normativa; hay que cumplir la interpretación concreta del técnico municipal, del organismo de control o del departamento correspondiente.
Un mismo proyecto puede ser válido en un municipio y cuestionado en el de al lado. No por incumplir la norma, sino por interpretarla de forma distinta.
El proyectista deja de proyectar para convertirse en un traductor de normas.
⏳ El tiempo que no se ve
Todo este esfuerzo documental tiene un coste que rara vez se reconoce: más horas de redacción, más revisiones, más requerimientos, más retrasos. Y mientras tanto, la obra espera.
El cliente no entiende por qué “todo está correcto” pero nada avanza. El técnico asume responsabilidades crecientes, pero con menos margen de maniobra.
🧱 Recuperar el sentido del proyecto
El proyecto debería volver a ser lo que siempre fue: un documento técnico claro, comprensible y ejecutable. La normativa debe acompañar y proteger, no sustituir al criterio profesional.
Porque cuando el éxito de un proyecto se mide por la cantidad de justificaciones y no por la calidad de la solución, algo se está desvirtuando.
Proyectar no debería ser rellenar un expediente.
Debería seguir siendo pensar, decidir y construir con sentido técnico.
Etiquetas: proyectos, normativa, arquitectura técnica, burocracia, edificación, CTE, profesión técnica
viernes, 5 de diciembre de 2025
Cambio de uso de local a vivienda: Guía práctica y riesgos
El mercado de la vivienda está tensionado. Lo vemos en los precios, en la falta de oferta y en las noticias de cada día. Ante este escenario, muchos inversores y particulares han puesto sus ojos en los locales comerciales vacíos. "Compro barato, reformo y vivo (o alquilo)". Suena al plan perfecto, ¿verdad?
Sin embargo, como Arquitecto Técnico, me encuentro cada semana con clientes que han comprado un local pensando que tenían una mina de oro y se han encontrado con un pisapapeles de ladrillo.
Hoy analizamos la realidad técnica y normativa de los cambios de uso.
🛑 No todo vale: El primer filtro es urbanístico
Antes de pensar en la distribución o el diseño, hay una pregunta que precede a todas: ¿Permite el Ayuntamiento viviendas en esa planta?
Cada municipio tiene su Plan General y sus normas urbanísticas. En muchas zonas, la densidad de viviendas está agotada. Es decir, si el edificio ya tiene el máximo de viviendas permitidas por hectárea o parcela, no podrás "crear" una nueva, por mucho que el local sea tuyo.
🧱 El Código Técnico (CTE): El verdadero juez
Superado el trámite urbanístico, nos topamos con la realidad física. Un local no es una vivienda, y para serlo, debe cumplir con el Código Técnico de la Edificación (CTE) y las normas de habitabilidad autonómicas. Aquí es donde caen la mayoría de proyectos:
- Ventilación e Iluminación: No basta con una ventana a la calle. Las habitaciones necesitan superficies mínimas de iluminación y ventilación natural. Los locales profundos ("tubos") suelen ser inviables sin abrir patios (algo que la comunidad de vecinos rara vez autoriza).
- Accesibilidad: ¿Hay escalones en la entrada? ¿El baño es accesible? La normativa actual es muy estricta.
- Salubridad: Evacuación de humos (necesitas salida a cubierta, no a fachada), altura libre (mínimo 2,50m habitualmente), etc.
💸 "Es solo una reformita"
Error. Un cambio de uso no es una reforma de acabados. Es una obra mayor a efectos administrativos en muchos casos, o una actuación que requiere Proyecto Técnico visado y Licencia de Obra.
No solo pagas la obra: pagas tasas municipales (que pueden ser elevadas por el cambio de uso), honorarios técnicos, cédula de habitabilidad, primera ocupación, registro de la propiedad... El margen de rentabilidad se estrecha si no has hecho bien los números.
👷 El papel del Arquitecto Técnico: Tu seguro de vida
Aquí es donde la figura del Arquitecto Técnico es crucial, y no solo para dirigir la obra.
El servicio más rentable que puedes contratar no es la reforma, es el estudio de viabilidad previo. Por una fracción del coste de la compra, un técnico puede decirte si ese local puede legalmente ser una vivienda y cuánto costará aproximadamente conseguirlo.
🧭 Conclusión
Convertir locales en vivienda es una estrategia necesaria para reciclar la ciudad y generar oferta, pero no es un camino de rosas. La normativa está ahí para garantizar que las nuevas viviendas sean dignas y seguras, no "zulos" modernos.
Si estás pensando en invertir, mi consejo es claro: No firmes nada sin que un técnico haya visitado el local.
¿Te has planteado alguna vez vivir en un antiguo local? ¿Crees que la normativa debería flexibilizarse? Te leo en los comentarios.
domingo, 23 de noviembre de 2025
La vivienda cada vez es más cara… y la normativa tiene mucho que ver
La vivienda cada vez es más cara… y la normativa tiene mucho que ver
Cuando se habla del precio de la vivienda, suelen mencionarse el mercado, los intereses, los fondos de inversión o la falta de suelo. Pero rara vez se señala un factor silencioso que, desde dentro del sector, conocemos muy bien: cada nueva normativa encarece la construcción, y llevamos más de dos décadas acumulando capas y capas de requisitos que se suman al coste final de cada vivienda.
La pregunta es evidente:
¿Estamos construyendo mejores edificios o simplemente más caros?
📘 Un Código Técnico que no deja de crecer
El CTE nació para mejorar la calidad y seguridad de los edificios, y es indudable que lo ha conseguido. Pero hoy, entre HE, HS, DB-SI, HR, SUA y compañía, el nivel de exigencia ha aumentado de forma exponencial.
Algunos ejemplos claros:
- Aislamientos térmicos más gruesos → más coste en materiales y mano de obra.
- Carpinterías de altas prestaciones → el triple o cuádruple del precio de una ventana estándar de hace 15 años.
- Sistemas de ventilación mecánica obligatoria → más instalaciones, más mantenimiento y más problemas en rehabilitaciones.
- Exigencias crecientes en acústica → doblar tabiques, añadir láminas, mayor espesor, más metros perdidos.
Lo que antes era opcional, hoy es norma.
Y cada norma suma coste.
🧱 El coste directo: construir es más caro
Según datos de colegios profesionales y constructoras, el coste de ejecución material de una vivienda nueva se ha incrementado entre un 30% y un 50% desde 2010, y solo una parte se debe a los materiales.
La otra parte es normativa pura:
- Exigencias energéticas → +12%
- Exigencias acústicas → +5%
- Exigencias de accesibilidad → +3%
- Exigencias de protección contra incendios → +4%
- Nuevas instalaciones (ventilación, domótica mínima, contadores sectorizados) → +3/5%
Y esto sin contar los requerimientos municipales, que cambian de un municipio a otro y pueden convertir un proyecto razonable en una odisea técnica.
🏗️ ¿Edificios mejores? Sí. ¿Más caros? También.
Construimos viviendas más eficientes y más seguras, pero en muchos casos no más habitables. Hemos convertido la justificación documental en un fin en sí mismo, y el arquitecto técnico dedica horas a justificar tablas, espesores, ensayos, fichas y cálculos que antes se resolvían con experiencia y criterio.
El resultado: menos libertad para proyectar, menos margen para innovar, más tiempo y más dinero invertido en cumplir.
💸 El precio final lo paga el comprador
Todo lo anterior se traslada al precio de venta. Los promotores no absorben los sobrecostes; los trasladan a la vivienda terminada. Y así la normativa, que nace con vocación social, termina contribuyendo a que cada vez menos personas puedan acceder a una vivienda.
Una vivienda asequible no solo depende del mercado:
depende también de cuánto cuesta construirla.
🧭 ¿Hacia dónde vamos?
Es evidente que necesitamos normas. Pero también necesitamos simplificación, estabilidad normativa y, sobre todo, recuperar el criterio técnico.
Porque cuando cada año añadimos nuevas obligaciones y nuevas certificaciones, no estamos construyendo mejor: estamos construyendo más complicado, más lento y más caro.
Y al final, si seguimos por este camino, el riesgo es claro:
viviendas perfectas en papel, pero inasequibles en la realidad.
Etiquetas: vivienda, precios construcción, CTE, normativa, arquitectura técnica, costes de obra, eficiencia energética
martes, 21 de octubre de 2025
El mantenimiento preventivo de los edificios: la asignatura pendiente de la propiedad en España
El mantenimiento preventivo de los edificios: la asignatura pendiente de la propiedad en España
En España, la mayoría de los edificios se mantienen por reacción, no por prevención. Se repara cuando se rompe, se llama al técnico cuando ya hay filtraciones, y se actúa cuando la grieta es visible o el vecino se queja. Sin embargo, el mantenimiento preventivo no solo es una buena práctica: es una obligación legal y una necesidad técnica.
🏢 Una cultura de la urgencia
En nuestro país, la cultura del mantenimiento apenas existe. La propiedad —particular o comunitaria— suele ver el gasto en conservación como un lujo, no como una inversión.
Se pintan fachadas cada veinte años, se revisan cubiertas cuando llueve dentro, y se cambian bajantes solo cuando ya han reventado tres veces.
El resultado es previsible: patologías acumuladas, obras más caras y situaciones de riesgo evitables. Lo que podría haberse resuelto con una intervención sencilla se convierte, con los años, en una rehabilitación mayor o incluso en un peligro público.
⚙️ La normativa ya lo exige
El Código Técnico de la Edificación y las normas autonómicas sobre conservación establecen la obligación de mantener los edificios en condiciones de seguridad, salubridad y habitabilidad.
El Informe de Evaluación del Edificio (IEE) debería ser la herramienta natural para planificar esas actuaciones preventivas.
Pero en la práctica, el IEE se realiza muchas veces solo para cumplir un trámite administrativo, y una vez presentado, se archiva sin que nadie ejecute las recomendaciones técnicas.
👷 El papel del arquitecto técnico
Aquí es donde el arquitecto técnico debe tener más presencia. No solo como redactor de proyectos o director de obras, sino como asesor técnico de confianza para la propiedad.
Nuestra formación nos permite:
- Identificar patologías incipientes antes de que sean graves.
- Planificar mantenimientos anuales o plurianuales.
- Controlar costes y priorizar intervenciones.
- Garantizar que los trabajos se ejecuten correctamente y sin sobrecostes.
La conservación no debería depender del azar ni del último presupuesto más barato, sino de un plan técnico coherente.
💸 Mantener cuesta menos que reparar
Numerosos estudios y la experiencia diaria en obra lo confirman:
Cada euro invertido en mantenimiento preventivo ahorra entre tres y cinco euros en reparaciones futuras.Además, un edificio bien mantenido preserva su valor patrimonial, reduce consumos energéticos y evita responsabilidades legales derivadas de desprendimientos o accidentes.
🧱 La arquitectura no acaba cuando se entrega la obra
El mantenimiento es parte de la arquitectura. Cada cubierta revisada, cada junta sellada a tiempo o cada instalación comprobada contribuye a alargar la vida útil del edificio y a dignificar la profesión.
Mientras no asumamos que mantener es construir con inteligencia, seguiremos reparando lo que nunca debió estropearse.
El buen arquitecto técnico no solo construye, también cuida.
Y cuidar los edificios es, al final, cuidar la ciudad.
Etiquetas: mantenimiento preventivo, conservación de edificios, arquitectura técnica, rehabilitación, IEE, patología constructiva, seguridad











